Los Primeros Escalones

29/07/2010

Nota para una publicación del Universitario Bios sobre la discusión de la necesidad de un plan de Diseño y la evolución de la disciplina en nuestro medio.Cuando el director del Centro de Diseño Industrial, me pidió en mi doble calidad de representante de los egresados al consejo y miembro del entonces incipiente conglomerado de diseño que hiciera una presentación en la mesa redonda sobre la creación de un plan de diseño para nuestro país; tomé como ejes para analizar la pertinencia de un plan de diseño: los antecedentes, el potencial humano, y las condiciones que en ese momento se empezaban a vislumbrar desde la sociedad y los actores de gobierno.

Afirmaba entonces que teníamos antecedentes sobre la calidad de nuestra producción, las múltiples y exitosas experiencias de participación en concursos internacionales de nuestra comunidad de diseño, los antecedentes de los pioneros alineados con las vanguardias mundiales, y la inserción fluída de nuestros profesionales en equipos de diseño en empresas internacionales. También destacaba que estábamos ante un fenómeno nuevo para la disciplina que era el aumento de la masa crítica de profesionales fruto del explosivo crecimiento de la matricula de estudiantes de diseño y la múltiple oferta de capacitación que se ha generado en los ultimos 10 años.

Y por último destacaba la novedad que representaba para la disciplina estar participando del primer programa con asignación de recursos públicos para promocionar el desarrollo de la disciplina desde la creación del primer centro de estudios terciarios de diseño (Centro de Diseño Industrial).

Todo esto sentaba las bases para un cambio en la participación de la diseño en la sociedad.

Si bien advertía en esa ponencia que el entonces incipiente conglomerado de diseño, no era un plan de diseño ni pretendía serlo, decía si que era una oportunidad única para posicionar al diseño de cara al futuro, con un enfoque novedoso a nivel mundial, relacionarlo con la producción que realmente puede aprovecharlo y contribuir- en gran medida a permear a la sociedad sobre los valores del diseño.

Pero la pregunta que daba origen a toda la discusión era ¿Para que aspiramos a tener un plan de diseño? Un plan de diseño en su sentido mas difundido pretende ser una directiva centralizadora de las políticas públicas en el sentido de promover el diseño.

Siempre he sostenido que el diseño, al tratarse de una operación tecnológica sofisticada requiere un tipo de relación comercial que no puede alcanzar su madurez solamente impulsado por el influjo del mercado. Muchas empresas mueren sin siquiera enterarse de los beneficios que podía haber aportado el diseño a su desempeño y como podría haber contribuido a desarrollar ventajas competitivas dinámicas que permitan enfrentar los desafíos de la competencia global. En este sentido estoy de acuerdo en que para que el diseño alcance a los mas amplios sectores de la producción y de la sociedad tiene que contar al menos en su etapa de despegue con el soporte de incentivos para su incorporación, acciones de difusión de gran alcance y programas de incorporación del diseño a los servicios públicos que brinda el estado, como forma de contribuir a la mejora en la calidad de los mismos.

En ese momento me preguntaba si al tratarse el nuestro de un país pequeño y con recursos limitados el camino no sería un modelo descentralizado que coordinara una serie de actores y políticas públicas en lugar de tomar el camino centralizador y mas burocrático de desarrollar un aparato que muchas veces se transforma en freno al intentar ser motor. En ese sentido veía al conglomerado como un piloto para ver lo que el sector puede gestar desde dentro y validar la necesidad de incrementar las políticas públicas de fomento de la disciplina.

Hoy luego de transcurrido casi un año de trabajo desde que se iniciaran las acciones creo que podemos decir que este puede ser un gran primer paso para ver el alcance que pueden tener las políticas públicas de soporte al diseño.

El conglomerado (cluster) de diseño es una experiencia pionera a nivel mundial porque parte de la premisa de concebir al diseño no como un sub-sector o un proveedor sino como una industria en si misma para nuestro país al integrarse a cadenas de producción globales.

Al transcurrir este período se ha conformado una mesa integrada por empresarios jóvenes al que se han integrado las instituciones educativas y que ha liderado el proceso de desarrollo de el primer plan estratégico para el sector de diseño uruguayo desde la perspectiva empresarial.

Este plan identifica los factores clave de la competitividad del sector a nivel local y establece las pautas que regirán la co-financiación de los proyectos que se presenten al conglomerado y establece además líneas de trabajo para el avance y la inserción de la disciplina en la sociedad.

El proceso de elaboración de este plan ha permitido instancias de relacionamiento entre los actores de la disciplina con una dinámica participativa que ha contribuido a sentar las bases de una comunidad de diseño fuerte que trasciende las barreras de las instituciones formativas y las areas disciplinares. Hoy estamos ante el desafío de generar un actor social que represente a la disciplina y permita al diseño interactuar con los actores sociales y políticos planteando visiones, generando acciones y políticas, que hagan del diseño una actividad integrada a las practicas sociales habituales

En este sentido el camino puede verse como indirecto, ¿por que pasar por generar una Cámara de empresas de diseño y por que apuntar a aumentar la competitividad del diseño en lugar de tomar el camino de diseñar un plan de diseño? Atravesar estos pasos implica conocer nuestras debilidades, desarrollar nuevas fortalezas y generar experiencias. Así sobre esas bases estaremos en condiciones de diseñar políticas públicas que realmente incidan en las áreas que constituyen nuestras particularidades para evitar la transcripción acrítica de modelos de otros países y dar una respuesta ajustada a nuestras necesidades como sociedad y como colectivo disciplinar.

Estamos dando los primeros pasos de un proceso pleno de singularidades, eso es una gran fortaleza para que realmente el diseño se desarrolle sin artificialidades y pueda lograr una integración natural en la producción local y regional. Como entonces creo que tenemos auspiciosos antecedentes, tenemos potencial y ahora puedo afirmar que estamos en el camino.

Alvaro Heinzen.  junio 2009

plan nacional de diseño