Carlos Luciardi. Pionero.

12/08/2010

Luciardi trabaja en un modelo de ómnibus para Río de Janeiro

Todo empezó con un chiquilin al que no le gustaba el futbol y dibujaba muy bien. Mientras otros gurises corrían el se divertía mucho adentro, podía pasar las tardes enteras absorto en sus dibujos. Le interesaba todo, todo lo dibujaba, todo lo re-pensaba y volvia a dibujar.

Un día llegó una encomienda a la casa del niño. Venía de los Estados Unidos y el remitente era de una de las firmas de autos de Detroit.
La madre que había recibido el paquete le dice preocupada: esto es para vos Quico…
No entendía por que, desde Estados Unidos, desde la Ford Motor Co., como decía en la etiqueta, llegaba una encomienda para su hijo.

Sus ojos se iluminaron, el sabía de que se trataba.
Ansioso la abrió y en la encomienda encontró una nota que decía algo mas o menos así:
“Estimado Sr. Luciardi:
Lamento comunicarle que por motivos legales nuestra empresa no puede recibir sus dibujos, que nos resultaron muy interesantes.
Esperamos que siga adelante con su vocación y que los materiales que aquí le enviamos sean de su interés.
Sin otro particular,
Firmado fulano de tal, Director de Diseño.”

En el interior de la encomienda venían los minuciosos dibujos con sugerencias para mejorar los autos de la firma que Carlitos había enviado y también manuales de circulación interna de la firma con exhaustivos despieces de los autos y materiales promocionales, un tesoro que lo acompañaría toda la vida.

Así empieza la historia de uno de las mentes mas inquietas del diseño urguayo, una personalidad sensibile y endiablada, a la que nada de lo humano le fue ajeno. ?

Rendering de uno de los modelos del CIDA

Rendering de una de las versiones del CIDA

En la Willys do Brasil

Durante la construcción de Brasilia donde trabajó en el equipo. Al centro Oscar Niemeyer.