¿Calidad en Diseño?

23/09/2010

¿Qué es la calidad en diseño? ¿Como se construye la calidad, que es buen diseño y que necesita una sociedad para empezar a hablar de calidad en diseño? Algunas preguntas para ir preparando el debate.

Este material fue presentado en el Foro de Diseño organizado por el Centro de Tendencias del LATU en agosto del 2010. Dejamos la presentación y un artículo que detalla los temas tratados.

¿Calidad en Diseño?

Nota: Este texto pretende ser una guía para ver la presentación que se adjunta y refleja aproximadamente lo que dije en esta conferencia, fue escrito posteriormente intentando poner en claro todos los puntos que se tocaron en la charla.

Ante la solicitud del Centro de Tendencias del Latu y de mis colegas de la Cámara de Diseño intentaré realizar una exploración sobre el concepto de Calidad en Diseño. Es una reflexión personal y no involucra para nada a mis colegas, ni representa una visión institucional de la Cámara.

Ante la pregunta inicial ¿Que es Calidad en Diseño? Y ya que el foro presentado por el Centro de Tendencias tiene por objetivo discutir tambien las valoraciones buen diseño y mal diseño cabe preguntarnos ¿Qué es bueno en Diseño?

La concepción de “Buen Diseño” es una distinción que se arrastra de la modernidad. El concepto se fue formando a partir de la necesidad de los movimientos relacionados con las artes decorativas como el Arts and Crafts y el Werkbund para generar criterios y normas que permitieran explicar a la comunidad su visión sobre el diseño y la ética de los productos. Estas visiones van a alcanzar su apogeo en la década del 60 en la escuela de Ulm y las exposiciones sobre la Gute Form curadas por Max Bill. Muchas veces suele citarse como el texto que condensó ese discurso al famoso decálogo de Dieter Rams “Los diez mandamientos del Diseño”.

En nuestro país esta visión sobre el buen y mal diseño tuvo su expresión en la conformación del CIDI (Centro de Estudios de Diseño Industrial), formado a semejanza de su homónimo argentino. Esta institución formada por industriales, diseñadores, artistas y aficionados tuvo por cometido promover la incorporación del “Buen Diseño” a la producción nacional. Con este fin realizaron charlas, programas televisivos, y llegaron, en su acción más destacada, a realizar una exposición donde se otorgó un sello de “Buen Diseño” a los productos nacionales.

En realidad cabe preguntarnos cual es el valor de esa distinción hoy. Decíamos que es un discurso elaborado en el entorno de la modernidad y que en cierta medida ha visto agotados muchos de sus preceptos aunque hoy vivamos un cierto revival descafeinado de ellos.

En general se ha criticado a este marco conceptual porque genera una visión única, totalizadora y en cierta medida moralizante de la producción material, incluso hay quienes han llegado a hablar que la modernidad y su racionalismo constituyeron una “dictadura del buen gusto”.

Con el objetivo de ver que ha quedado de esta visión tan extendida en el imaginario colectivo lancé en facebook la propuesta de que la gente (entre mis amigos hay diseñadores y no diseñadores) me dijera que cosas consideraba “Buen Diseño”. Así a secas.

La muestra fue muy diversa. Como era de esperar nos encontramos con muchos íconos del diseño, la silla Ritveld, el vaso de Aalto, la tipografía Helvetica, la producción de Isey Miyaake, los posters de Glaser. También aparecieron ejemplos de diseño anónimo que son un culto a la eficiencia como la silla plegable de playa o el palillo de ropa, íconos de la cultura pop como los jeans, las zapatillas converse o la fender stratocaster. Asimismo aparecieron varias muestras de equipamiento “tecnico” que se ha convertido en estándar universal como el regulador de buceo diseñado por Costeau y el fusil de asalto AK47.

Resulta muy interesante ver la diversidad de propuestas, en un intento de clasificación podríamos encontrar varias vertientes; una mas clásica que responde a algunos de los parámetros del buen diseño, otra que valora la eficiencia de los objetos anónimos que bien podrían haber sido incluidos en las clasificaciones tradicionales de buen diseño y luego íconos de la cultura que quizás podrían haber generado resitencia en el pensamiento moderno como la Fender con su exhuberante formalidad y también artefactos puramente funcionales de corte ingenieril.

Pero si buscamos los puntos en común entre estos objetos lo que se ve en todos los ejemplos es una producción que responde apropiadamente a ciertas determinantes culturales y por eso ha logrado un lugar en lo que el imaginario colectivo considera un buen diseño.

¿Cual es a mi juicio el valor de asumir la producción de diseño desde este punto de vista?

Comprenderlo como una actividad cultural garantiza que comprendamos y aceptemos la diversidad.

Durante mucho tiempo se intentó asimilar el diseño a la Ciencia, lo que generó innumerables conflictos y en cierta medida muchas veces rebajó la calidad de los resultados de diseño. La ciencia opera intentando establecer verdades y trabaja sobre su confirmación mientras que el Diseño opera en el campo de los juicios, por tanto el desafío de el Diseño, más que la generación de verdades absolutas, es el de la pertinencia de esos juicios.

Los ejemplos mencionados por la gente ponen en evidencia que el Diseño permite realizar operaciones culturales sofisticadas, que pueden ir desde una operación semántica sobre un objeto resignificándolo, operaciones formales que permiten dotar a una cultura de nuevos instrumentos de lenguaje, operaciones tecnologicamente sofisticadas que permiten obtener productos altamente eficientes o todas al mismo tiempo condensadas en un solo objeto.

Pero para comprender esta dimensión debemos entender al Diseño como una actividad cultural en el sentido contemporáeo de la expresion de cultura.

Cultura entendida en el sentido de “…que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.”1

Todos los casos mencionados son manifestaciones de una cultura, la cultura que les da origen se hace visible tanto en la Helvetica como en el regulador de buceo. ¿Quiénes si no las condicionantes culturales son las responsables de que una sociedad considere importante poder respirar bajo el agua? ¿Cuales son las implicancias de un objeto como este mas allá de lo que demuestra en términos del estado del arte de la ingeniería?

Quizás por esa dimensión cultural el diseño se desarrolla cuando se convierte en una práctica social extendida en una comunidad y no es solo una práctica confinada al ejercicio profesional. Las sociedades que mas diseñan lo llevan incorporado en su actividad cotidiana, lo integran con naturalidad a todas sus prácticas. Es en esas situaciones, cuando la sociedad se apodera de él, que este se convierte en una herramienta poderosa para generar transformaciones.

Volviendo a la pregunta del principio: ¿Que es calidad en diseño?

¿Quién define que algo alcanza determinada calidad? Podríamos comenzar contestando que la calidad surge de un acuerdo entre partes. En general varios actores sociales definen por algún medio cuales son las consideraciones que configuran la calidad de algo.

O sea es un acuerdo entre distintos actores sociales.

La pregunta que surge inmediatamente es si nosotros como sociedad, el Uruguay en este caso, estamos en condiciones de articular estos acuerdos.

Decía anteriormente que el diseño se desarrolla cuando es una práctica social difundida y extendida a toda la sociedad. En general en esas sociedades donde el diseño alcanza ciertos niveles de desarrollo podemos hablar que se configura un Sistema de Diseño.

Este sistema que adopta distintas formas segun los países básicamente incluye a la Sociedad, la Academia, y la Producción en un sentido amplio, incluyendo aqui a quienes diseñan y fabrican.

Estos sistemas se configuran gracias a una importante inversión de las sociedades. Cómo en todos los casos los recursos son finitos y en general configuran un espacio de disputa, de definición de prioridades, para que esa inversión se efectivice tiene que darse un acuerdo social para definir si realmente es importante invertir en diseño y de que manera debe hacerse.

Cuando hablo de sociedad no me refiero a gobierno exclusivamente, porque según el modelo en diferentes países también ha involucrado importantes inversiones de sectores privados que definieron como prioritario el tema del diseño. Hablo en general de los recursos disponibles en una sociedad.

En ningún caso que yo pueda recordar los sistemas de diseño nacieron sin una profunda decisión estratégica de los países y sin involucrar importantes presupuestos a ello. Variando los enfoques eso puede verse detrás del proceso de Japón, Alemania, el Reino Unido, Estados Unidos, y mas cerca en el tiempo Brasil y Korea.

Volviendo al punto de origen. ¿Qué desafíos implica la calidad?

Para poder hablar de calidad tenemos que tener un sistema de diseño con sólidas raíces en la sociedad. ¿Por qué en la sociedad? Porque esta es quien va a tener que definir cuales son las prioridades e intereses que desea atender.

Para generar un sistema de diseño es necesario Invertir.

Invertir en formación de buenos profesionales, de buenos empresarios, de técnicos de diversas disciplinas.

Invertir en desarrollar el diseño. Hablo aqui de promoción de la incorporación de diseño a la producción, a la educación pública, al equipamiento de las ciudades o los centros de salud. Existen varios mecanismos para ello, generalmente estamos hablando de generar exoneraciones, capacitar a empresarios y actores del estado en la incorporación y gestión de procesos de diseño, incoporar diseñadores a comités evaluadores y generar indicadores que permitan medir la incidencia del diseño en la economía y en la calidad de vida.

Son inversiones importantes que requieren un propósito claro y una acción coordinada.

A modo de ejemplo el presupuesto del Design Council para el 2008 2009 se compone de 6.275 m de libras de fondos públicos y 8.581 m libras provenientes de fondos privados.

Por eso decimos que sin una sociedad involucrada el diseño no se desarrolla. Se necesita una acción que permee todas las dimensiones de la sociedad. A modo de ejemplo, de los modos en que se esta abordando este tema en otros países, en EEUU ya existen escuelas que enseñan Design Thinking a los alumnos preescolares y de primaria como un método para resolver problemas y aprender otras disciplinas mediante la elaboración de proyectos. No se trata de generar diseñadores sino de hacer sensible a la mayor cantidad posible de actores sobre el modo de abordar problemas que plantea el diseño.

¿Que necesitamos entonces para fortalecer este Sistema de Diseño?

Fortalecer a los actores, las ONGs vinculadas a la temática, las cámaras empresariales y profesionales de todos los actores que se vinculan en la producción de diseño.

Aumentar la participación del diseño en la vida cotidiana.

Se necesita generar mecanismos de promoción específicos, hoy contamos con mecanismos de promoción de la innovación pero que carecen de la especificidad necesaria para comprender la dinámica de diseño.

Para lograr esto es necesario asignar recursos privados y públicos a este tema.

¿Que tenemos?

Hemos formado una Cámara de Diseño que apuesta a consituírse en un interlocutor para lograr esos acuerdos sociales. Esta cámara se ha estructurado en mesas por especialidad, cubriendo las áreas de diseño gráfico, diseño industrial, diseño de indumentaria, diseño de interiores y paisajismo y diseño en web y procesos.

Contamos además con un espacio de articulación público privado que es el Conglomerado de Diseño que maneja ciertos fondos e instrumentos para contribuir a mejorar la competitividad del sector.

Con este entorno y volviendo al punto del principio, decíamos que la calidad surge de un acuerdo entre actores sociales y hoy estamos construyendo la institucionalidad para estos actores.

Entonces a modo de punteo para atender a que deberían enfocar estos acuerdos para poder definir que es calidad en diseño, digamos que estamos hablando de procesos que garanticen operaciones culturales pertinentes, que se ajusten a los valores de esa cultura, y un punto que no hemos profundizado pero que adquiere un peso muy importante a mi juicio, que incluya la ética de esa producción y esos resultados.

Porque no basta con lograr un producto tecnologicamente impecable, de funcionamiento ergonómico y confiable, que a la larga se transforme en un ícono de alcance mundial y que además genere un negocio millonario durante décadas.

El fusil Ak47 que uno de nuestros entrevistados mencionaba cumple con todos esos objetivos, pero al comprobar esto uno se queda pensando si la eficiencia, y los resultados económicos alcanzan para definir lo que entendemos por “buen diseño”.

Alvaro Heinzen 2010.

1UNESCO, 1982: Declaración de México